Rosario Indie: El comienzo de una gran historia

El calendario, las idas y vueltas, el azar y vaya a saber qué cosas más se complotaron para que el lanzamiento de nuestra Web se llevara a cabo apenas empezada esa época del año en que todo parece comenzar: la primavera.

Durante dos años sedimentamos esta idea de tener un espacio que sirviera para contar la historia que muchos proyectos musicales estaban llevando a cabo y finalmente este fin de semana Rosario Indie dejó ver sus primeros brotes.

Nuevos y viejos conocidos se fueron mezclando entre las mesas de McNamara y la espera se hizo más que amena en una simbiosis perfecta de charlas, tragos, sonrisas y ricos entremeses preparados por la casa. Un poco antes de la medianoche pudimos ser espectadores de Sesiones Mutantes volumen 1 y 2, una serie de clips realizados por Martín Parodi y Soy Mutante, que muestran a algunos de los artistas del mencionado sello en un contexto ameno, ejecutado algunas de sus canciones en un formato despojado y minimalista.

Luego de una breve y formal presentación de nuestra web a cargo de quien escribe estas líneas, los jóvenes Transformador fueron los encargados de inaugurar una noche colmada de canciones. Ritmos sincopados, modulaciones de voces deformes, y extrañas estructuras compositivas con lógica propia, hacen de este joven proyecto uno de los más interesantes y prometedores de la escena.

Los responsables de mediar la noche fueron los Vuelven de la derrota una banda que es sinónimo de sensibilidad y emoción. Cultores de las buenas melodías, van de la furia guitarrera a la intimidad de los silbidos, logrando esos contrastes sonoros que lo dejan a uno sumergido en una placentera perplejidad.

El último mojón de música en vivo de la noche llegó de la mano de San Dimas. Con dos discos en su haber y varios años de recitales en vivo, la banda suena mejor que nunca y con un sonido que ya le es propio. Los paisajes musicales son una especialidad del grupo, sitios inhabitados y lejanos que el proyecto prefiere dejar libre de la unidireccionalidad de una voz cantante. No hay voces, pero hay historias, esas que podemos imaginar mientras la banda suena y nos lleva.

Terminados los recitales, los bailarines coparon la escena: roces, gritos, encares, besos, abrazos, alegría compartida, humo, poses, colores y luces, se combinaron en un movimiento al ritmo de las canciones, siendo el epílogo ideal para una noche que muchos recordaremos con una sonrisa en los labios.

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