Oscar Favre presenta “En las afirmaciones (y sus efectos)”

Algo así como “Esta era es sólo promoción” sentenciaba a viva voz Melero en la canción “Nueva Era” . Si tuviéramos que encontrar un ejemplo como antítesis de esta idea bien podríamos citar a Oscar Favre. Un hacedor incansable que tras su bajo perfil esconde una labor artística inmensa que quizás no muchos conocen. En los 90s mientras transitaba su adolescencia junto a sus compañeros del Politécnico creó Sumergido, quizá la primera banda verdaderamente indie de Rosario, un proyecto de space rock experimental que marcó a fuego a toda una generación de músicos. Este grupo a la vez fue un poco la piedra fundamental de lo que sería el sello y colectivo Planeta X. Una experiencia artística colectiva que además de editar más de cien discos fue un lugar de encuentro y germen de muchos de los proyectos artísticos que hoy nutren nuestra rica escena musical. Oscar además fue parte de proyectos como Maitreya, Hermanxs y Pulmón. Y participó como productor artístico en los discos de Maru, Juani y Aguas Tónicas.

oscar favre_ en las afirmaciones

A solo dos años de la edición de su primer disco solista, Utopía mínima, Oscar Favre factura uno de los mejores álbumes de 2014, titulado En las afirmaciones (y sus efectos). La presentación de este nuevo trabajo discográfico será este jueves 13 de noviembre en el Teatro de Plataforma Lavardén a partir de las 21hs, teniendo como invitados en la previa a Cromattista y Emi Boero y es además es nuestra excusa para hacerle algunas preguntas.

JMG: Este disco suena más físico que el anterior. ¿Influyó tu experiencia como baterista a la hora de componer estas nuevas canciones?

OF: Fue determinante, grabé primero la parte rítmica del disco sin tener mucha idea de cómo iban a ser los temas. A mí la rítmica me inspira muchísimo, cuanto más despojada de otros instrumentos mejor, inmediatamente imagino cosas que pueden ocurrir sobre esos ritmos: líneas de bajo, melodías, sonidos

JMG: Tus canciones tienen una lírica que va a contramano del eterno y adolescente mundo del rock ¿qué cosas o situaciones disparan las letras de tus temas?

OF: Las letras, por lo general, me vienen asociadas a la melodía en forma de un enunciado primario. De ahí voy trabajando el resto, pero trato de no separarme demasiado de ese puntapié inicial. ¿De dónde proviene eso? No lo sé, yo siempre lo veo como un llamado del exterior, algo ajeno a mí, que luego empiezo a incorporar, a digerir. Jamás compuse a priori, en el sentido de tener una idea completamente preelaborada a la cual quisiera acceder, por el contrario, los errores, los desvíos que me puedan sugerir determinada parte del tema, o algun sonido, son para mí como una orden, en el sentido de “obedecer” a ese mensaje exterior y la lírica viene siempre acompañada de esa música.

JMG: ¿Qué rastros quedan de Sumergido en este nuevo disco?

OF: Creo que este disco está más cercano a Sumergido que Utopía Mínima, mi primer disco solista. A este lo escucho más homogéneo y más rítmico, atributos que nos parecian importantísimos en Sumergido. También las melodías y la lírica me hacen acordar un poco a “12 formas de alejarse de todo”, esta forma que se va dando de construir una especie de “poesía sonora” sobre pocas variaciones tonales. Sumergido se apoyaba muchísimo en la secuencia y en el ritmo, lo privilegiaba y mis intervenciones como cantante eran pocas, acotadas. Creo que esta actitud prudente de no llenar todos los espacios con la voz es algo que mantengo desde aquellos años y me sigue pareciendo potente en el sentido de que privilegia más los que sucede “entre” las estrofas. Culturalmente tenemos el oído muy acostumbrado a focalizarlo en la voz, cuando la voz aparece el fondo pasa a estar en un segundo plano. Por eso está bueno cuando sucede lo contrario: la voz dentro de la estructura de la canción aparece para desplazarte a un lugar distinto, interactúa como un instrumento más

JMG: Venís tocando y gestionando eventos vinculados a la música desde mediados de los 90s, cómo percibís la actualidad musical de nuestra ciudad.

OF: Sin duda es un momento muy estimulante desde lo musical. Este año escuché muy buenos discos de producción local. “Estela” de Mi Nave, “Grandes éxitos” de Té de indio, “Laika” de Elena Nav, “Canta litoral” de Korben Dallas, son todos discos que me parecieron interesantísimos. También festejo que hayan surgido muchos sellos independientes y que le estén poniendo tanta energía a esos proyectos. Es un momento coyuntural difícill que, aunque existen formas de financiamiento mediante subsidios que son más o menos accesibles, las dificultades parecen venir más a la hora de querer hacer presentaciones en vivo, fiestas, etc. Son pocos los espacios que hay por fuera del circuito estatal/institucional y las políticas recientes de “poner en regla” con normativas vetustas a los espacios independientes (algo que está sucediendo también en Bs As), que llevó a la clausura y al cierre definitivo de mucho de ellos, me parece cuanto menos descuidado de parte del Estado cuando no decididamente intencionado a sostener acciones con el fin de conquistar el voto del sector más conservador de la ciudad. Pero bueno, creo que es un deber de los movimientos culturales independientes buscarle la vuelta a la coyuntura para seguir generando cosas nuevas, esto fue siempre así, de algún modo u otro.

JMG: ¿Cómo definirías tu relación con la música y que esperás de ella?

OF: Yo busco que la música me siga cambiando la vida, sé que suena pretencioso pero es un poder que la música me demostró que tiene en más de una circunstancia. Con la música puedo cerrar los ojos y sentirme movilizado. Esto se puede experimentar como una liberación en un momento donde estamos tan alienados con “la visual”, totalmente sobreestimulados por la imagen. Creo que la música es un territorio donde se pueden conjugar lo viejo y lo nuevo de un forma única. La novedad y lo reconocible. Creo que en esa tensión es de donde surgen los mejores momentos musicales.

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