Los mejores discos del 2014 según Rosario Indie

Cada fin de año llega acompañado de una chorrera de listas de los mejores discos de los últimos 12 meses. Y nos encanta quejarnos de las listas: que son limitantes, que son injustas, que quedó nuestro disco favorito afuera o en un puesto bajo, que se incluyó un disco inflado por la prensa, o entró uno destruido por la prensa sólo por ir contra la corriente. La lista -aquí también- puede ser interminable.

mejores discos 2014

Pero las listas, secretamente -o abiertamente- nos encantan. Armar una lista de los mejores discos nos obliga a pensar, a recordar, a comparar, a volver a escuchar, y a juzgar. Y las técnicas usadas son de lo más variadas. Podemos sólo guiarnos por los primeros discos que nos vienen a la mente, porque el inconsciente -o la memoria a corto plazo- siempre sabe más. O podemos repasar uno por uno todos los discos que compramos o descargamos durante el año haciéndolos competir entre sí hasta llegar hasta el ganador absoluto. O podemos también revisar alguno de los tantos servicios online de monitoreo de reproducción y ver cuáles fueron los discos que más escuchamos, porque lógicamente ellos serán los mejores. En definitiva, cada uno tiene su técnica y encuentra allí el placer de mostrarle a los demás cuales son sus 5 discos favoritos del 2014.

Franco Ingrassia:

Oscar Favre – “En las afirmaciones (y sus efectos)
Oscar hace de cada huella dejada por la experiencia vital un material de construcción del universo musical de un mundo por venir.

Mi Nave – “Estela
Post-punk y psicodelia: estelas en las cuales se inscribe este disco amigo de los viajes, las preguntas, las resonancias y las potencias compartidas. Más palabras al respecto acá.

AA. VV. – “Mañana” – Homenaje a Los Gatos
14 estupendos fundamentos para la tesis de Pablo Schanton: “un cover está logrado cuando no se siente como falta la diferencia con el original.”

Chrome – “Feel It Like A Scientist
El impactante retorno de uno de los grupos fundamentales del rock experimental. Una música fuera del mundo. Atrapante, intenso y enigmático.

Humo del Cairo – “EP1 & EP2

Cada vez más potentes y cada vez más experimentales, los Humo del Cairo hacen estallar los límites del sludge generando una música hecha de riffs y trances, electricidad y texturas.

Martín Parodi

The Juan MacLean – “In A Dream

Para todos los viudos y viudas de LCD Soundsystem, este disco nos viene como lasaña de pariente lejano en funeral. Un bajo groovero, letras
repetitivas, climas cambiantes y la sensación de que cada canción tiene una vida propia.

John Wesley Coleman III – “The Love That You Own
Estas son las sorpresas que suceden cuando alguien le pone una producción
digna -ni muy prolija ni muy recargada- a un tipo acostumbrado a grabar
con la primer porquería que se le cruce en su camino. Cantautor y poeta
trash, la revelación del año.

Daddy Rocks – “Época de Brujas”
Para cantarle con odio a la persona que querés o para gritarle con amor a la
persona que odiás. Los Daddy Rocks saben que crecer es una mierda y
hacen un disco a medida, para cantar y gritar como pendejos.

The War On Drugs – “Lost in the Dream

El rock épico no ha muerto. The War On Drugs lo mantienen con vida
generando sensaciones que recorren las últimas cinco décadas del rock,
canalizadas en un disco que ya a la primer escucha se percibe como
atemporal, un clásico moderno.

Bryan Ferry – “Avonmore
Me cuesta creer que Bryan Ferry tenga 69 años. Me cuesta creer que Bryan
Ferry componga y cante canciones de una perversión tan irresistible. Y
sin embargo los tiene, y lo hace… porque Bryan Ferry sigue siendo el rey
de la noche.

Lucía Rodriguez:

Tweedy – “Sukierae
Tweedy es el nombre que lleva el proyecto solista de Jeff Tweedy, cantante y compositor de Wilco, junto a su hijo Spencer, baterista de dieciocho años. “Sukierae” (sobrenombre de la esposa de Tweedy y madre de Spencer, a quien está dedicado el disco), presenta veinte canciones cortitas y al pie que alcanzan y sobran para reconocer en la simpleza, un talento excepcional. Recomendación: no dejen de ver el video de “Low Key”, una parodia a las discográficas, que hace tanto se ríen de los músicos.

Apolo Beat
– “Actriz
Los cordobeses Apolo Beat editaron a través del gran sello Ringo Discos su “Actriz”, en el que lograron pulir su combo de canciones bailables, grooveras, pero no por eso menos rockeras. Ideal para el verano.

El regreso del coelacanto
– “Por el borde

Siete años después de su último trabajo discográfico, El regreso del Coelacanto contraataca con “Por el borde”, un disco de rock que mantiene su mixtura de estilos con canciones potentes y momentos de intimidad. Tema clave: Ettore Scola.

Jubany – “La Espera
LP de estudio de una figura fundamental del rock rosarino. “La espera”, de ocho canciones, entreteje la chanson, el bolero y el rockanroll alla Diamond Dogs, con letras profundas y existencialistas, retratos de la noche en cualquier lugar.

Jvlian – “Jvlian
Disco debut de la banda de rap que lideran Julián Tello y Julián Larquier, dos amigos que se conocen desde el colegio y que, luego de incursionar en su primer amor, el teatro (son dos de las nuevas caras del teatro independiente porteño), decidieron meterse con la música a pura rima. El resultado es fresco y ocurrente.

Lucas Canalda:

Jubany – “La Espera
Brillante ensayo sobre el tiempo, eso que no importa hasta que es ceniza pútrida en el cenicero. El tiempo es nuestro y el cenicero, Rosario. El zeitgeist embotado de una escena endogámica con grave miopía.

Tick Toper
– “De ida sin vuelta

Psicodelia garajera en plan desfachatado y fresco. Synthes que revolotean por la cabeza mientras las guitarras te sacuden el entripado y una lucida mirada le canta al circo del rock.

Julieta y los espíritus – “Homónimo
Auspicioso debut nutrido de rock y pop lúdico con arreglos precisos. July Sky, enigmática y sensible, comanda los climas mientras a sus espaldas el grupo sube y sube la intensidad (y el volumen) y hasta insinúa algo de psicodelia.

Mi Nave – “Estela
Estela es la celebración de una música que no conoce uniformidad y las limitaciones que ese traje presenta. Prendidos fuego desde Bon Scott hasta el Festival Otro Río. Un túnel 4 rebalsado de público fue el broche de oro de un año magnifico para el grupo.

Oscar Favre – “En las afirmaciones (y sus efectos)
Embriagador, Favre parece brotar en un continente rítmico -el propio- y busca extender las fronteras para dialogar en idioma afrobeat con aquello que ha de venir mientras que guiña al pasado.

Emiliano Boero

Damon Albarn – “Everyday Robots

Melancolía y canciones hermosas. El espacio en el que suele expresarse Damon. Tarareos infinitos y deseos de escuchas interminables y continuas. Si eso no hace un gran disco, entonces qué?

Oscar Favre – “En las afirmaciones (y sus efectos)
Una nueva incursión en esa, casi divina, misión que tiene Favre hacia el encuentro de su Idea de cancionero. Estribillos que arrasan, orquestación impecable; y la hipnosis de la repetición, tanto como si estuviéramos mirando por la ventana al viajar.

Tinariwen – “Emmaar

Increíble disco de los nómades de Mali. A un ritmo propio de una alucinación desértica los arpegios de las guitarras y los rasguidos percusivos no te sueltan hasta estar seguros de haber llegado al éxtasis del delirio. Al punto de que cierta forma de cantar y la ejecución de las guitarras me traen a la memoria al José Gonzalez de “In our nature”.

Dean Blunt – “Black Metal
La ex-mitad de Hype Williams vuelve con su disco más “folk” en su relato sobre las sombras que rodean su ciudad. Esta vez emparentó sus interpretaciones vocales con aquellas de las máquinas de ritmo baratas. Un personaje en sí mismo, logra llevar su locura y contradicción a cada segundo del disco.

D’Angelo – “Black Messiah

Creo que en el año hubieron discos que me gustaron tanto o más que este pero no a nivel afectivo. Esperar 14 años para volver a escucharlo es una gran razón para incluirlo en la lista. Tiene el soul como nadie en estos días. Un pie en el pasado y otro mirando adelante. Se fanatizó con el “clap” y nos regaló un fin de año bien negro, en la más sensible acepción.

Oscar Favre
:

Mi Nave – “Estela
Supera al anterior “Brillante”, en producción, en intensidad y dicen que el próximo será aun mejor. Es un disco sobrio, conceptualmente homogeneo y por momentos sorprendente desde la producción.

Korben Dallas
– “Canta Litoral

No llegan a ser canciones son momentos cortitos de músicalidad variable, riffs borrosos, low fi, entre folk y post punk, interesante rítmica.

Ariel Pink – “Pom Pom
Lo vengo siguiendo, hasta ahora no me decepcionó, es más, su populariad está en ascenso y este disco es conceptualmente mas extremo que los anteriores. Por supuesto que lo más interesante e inclasificable es ese “algo más” que supera la sumas de las partes, pero no puedo dejar de escuchar pasajes que son “links” directos a zapa, beach boys, van dake parks, love, devo, magazine, mr bungle y paro aqui pero la lista podria seguir.. eso si, todo pasado por un brutal echo-delay!

Daniel Melero – “Disco

Un grande que sigue produciendo ideas musicales novedosas y excelentes letras.

Las Liebres – “Libre como el viento en la colina

No me gustó mucho el disco entero (demasiado inscripto en la retromanía para mi gusto), pero por suerte este tema fue lanzado como simple unos meses antes a la edición del LP “Reververaciones” y esa es la escusa para ponerlo en una lista de “discos”. Psicodelia, muy lograda.

Morena Velazquez:

Cristóbal Briceño
– “Deja un Rato Piola
El cantante de Ases Falsos ya nos tiene acostumbrados a su calidad artística. Exquisitas baladas dónde la guitarra acústica es la principal arma para atacar todos los sentidos. Grandes letras y cálida voz. Sin dudas, el nuevo héroe de la canción latinoamericana.

107 Faunos – “Últimos días del tren fantasma

Si hay una banda que sabe como encontrar magia en la cotidianidad, esa es 107 Faunos. En su primer disco de estudio los platenses nos llevan a recorrer su ciudad de la mano de canciones pogueras y tiernas baladas. Para escuchar hasta el cansancio.

Apolo Beat – “Actriz
No vas a dejar de bailar. Canciones veraniegas, frescas, ultra pegadizas, donde abundan los paisajes urbanos. Influencias que van desde Madonna hasta Illya Kuriaky, desde el gran Michael a Babasónicos. Cualquiera que se precie de ser DJ, debería posar sus oídos en esta banda.

Mi Nave – “Estela
Aquellos que se pregunten cómo hacer para echar por tierra el supuesto de ninguna segunda parte es mejor que la primera, deberían sin dudas hablar con los chicos de Mi Nave. Magnéticas melodías desgarradas por guitarras furiosas, hipnóticos sintetizadores acompañando sutiles voces. Para comerse el viaje.

Mariscal de Campo – “Recordatorio
Los 80’s fueron revisitados muchísimas veces, pero nadie les hizo tanto honor como esta banda de Punta Alta. Sintetizadores por doquier, melodías etéreas que llevan a un constante estado de ensoñación. La nostalgia como fuerte.

Anibal Perez:

Howlround – “Torridon Gate
Sonidos capturados con un micrófono de contacto dispuesto en la puerta de un jardín y procesados mediante máquinas de cinta. En una época donde se puede crear todo tipo de música electrónica con el click de un mouse, Howlround prueba no sólo lo divertido que es hacer las cosas complicadas de nuevo, sino el poco esfuerzo que a veces se necesita para crear un extraño mundo sonoro.

Pharmakon – “Bestial Burden

Un disco que suena como algo más que un espacio seguro para habitar.

Oscar Favre – “En las afirmaciones (y sus efectos)
Pop y psicodelia con excelsa producción. Oscar Favre se afirma en el rol de compositor con su segundo disco. En un mundo justo “Huella” sería un hit.

Lee Perry – “Back on the Controls

Dub oscuro y denso con la firma de Lee Perry.

Korben Dallas
– “Canta Litoral

Abrasivo y lúdico. Un genuino disco de punk de un grande de la ciudad.

Ezequiel Gatto:

Damon Albarn – “Everyday Robots

Yo tengo 35 años pero algo me dice que este disco me preparó para cuando cumpla 40. Albarn sacó eso que suele llamarse un “disco maduro”, simultáneamente generoso y austero. Una voz asentada, melancólica y próxima, es la gran protagonista de un disco que experimenta con timbres y, como una suerte de niño inquieto (que demuestra que la madurez no tiene nada que ver con la repetición o la monotonía) hecha mano de muchos instrumentos.

D’Angelo – “Black Messiah

El disco es una muestra más de que D’Angelo es un Rey Midas de la creatividad musical. Todo lo que toca lo convierte, ligeramente, en algo valioso que no existía. Que la obra se llame Black Messiah es muy sensato: D’Angelo se posiciona apenas por encima de todas las tradiciones musicales reconocidamente afromamericanas (spirituals esclavos, blues, jazz, gospel, r&b, soul, funk, hip hop) y las lleva hacia un hermoso acontecimiento sonoro que se parece a un futuro cercano.

Fatima – “Yellow Memories
Un hermoso disco de R&B que va de baladas a hip hop. La voz de Fatima tiene momentos crudos y otros de suave visceralidad, las líneas bajo son muy buenas y los temas muy ricos, variando los paisajes sonoros, con momentos de hip hop filoso y otros de gordas texturas. La producción se merece un abrazo por haber puesto la sección rítimica tan al frente.

Metronomy – “Love Letters

Una mezcla de electropop y Bach que te lleva a caminar entre paisajes psicodélicos y panoramas kraftwerkianos. Así suena el amor pop del s. XXI.

Oscar Favre – “En las afirmaciones (y sus efectos)
Como ya escribí una reseña sobre este disco, los invito a leerla. Aquí agrego algo que no resalté demasiado en la otra nota y que con el correr de las escuchas termina de confirmarme la bondad de En las afirmaciones: Oscar suma una poética trabajada, preocupada por conjugar musicalidad y significados. Algo poco usual en la mayoría de los discos, no refranea, habla con una voz muy propia.

Lali Tubino:

AA. VV. – “Mañana” – Homenaje a Los Gatos
Hacer un disco tributo que no sea obsecuente con el artista homenajeado es tarea difícil. Que ese disco deconstruya, reelabore y revitalice las versiones originales es casi imposible. Mañana hace todo eso: explora y experimenta con la herencia cultural sin caer en la trampa del sentimentalismo. “Vagabundo”, “El rey lloró”, “Soy de cualquier lugar, “Mañana”… es inútil intentar elegir las versiones preferidas: son todas indispensables y siempre termino escuchando el disco entero.

Mi Nave – “Estela
Post-punk, dream pop, post-rock, shoegaze… Y entre destellos de luz y oscuridad, emerge una suerte de banda castrense que marcha al son de la percusión y los vientos metálicos con nombre de actor que encarna a un asesino a sueldo. El sucesor de Brillante es un álbum estimulante y veloz, con muchos cambios de ritmo, melodías lisérgicas y arreglos vocales soñadores y épicos, cuya celeridad no le impide tomarse el tiempo para el cuelgue post-rockeado y experimental.

Jubany – “La Espera
¿Quién podría “describir una generación” de modo más honesto que quien carece de pretensiones de autenticidad? ¿Quién se atrevería a contar lo que duele y avergüenza más temerariamente que quien disfruta riendo de sí mismo? ¿Quién podría analizar la Rosario contemporánea con más amor y rigor que quien la mira a través de la empatía y la visión crítica y pone en duda el sentido común? ¿Quién podría narrar la frustración, el fracaso, el tedio, la incertidumbre o la soledad con más estilo y glamur que Jubany?

St. Vincent – “St. Vincent
¿Será demasiado decir que este disco representa la quintaescencia del estilo de St. Vincent? Está tan perfectamente pulido y acabado que por momentos se siente frío, artificial, inorgánico, como si de tan nerd se convirtiera en un engranaje imperfectible, trabajando a un ritmo metálico y lubricado con las baladas de mercurio —líquidas, espesas y plateadas— “Prince Johnny” y “I prefer your love”. No son muchos los artistas que pueden hacer un disco que sea, simultáneamente, accesible, cerebral, bailable y parido de las entrañas.

D’Angelo – “Black Messiah

Colmado de capas de voces y falsetes sensuales que hablan de amor, política y revolución, BM pide ser escuchado muchas veces y con atención para revelar su extraordinaria esencia: un groove desacompasado que licúa la fluidez cachonda del funk, el soul y el R&B post-hip-hop más sofisticados y subversivos en un ritmo fuera de ritmo. BM desafía las formulas y esquiva abruptamente los lugares comunes, nada se resuelve como uno espera. La complejidad estructural de sus composiciones puede ser abrumadora en las primeras escuchas, así que se aconseja entrarle con paciencia, pero con la certeza de que será un viaje excitante.

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