Fede Leites – “No Forma”

No puedo precisar en qué momento conocí a Fede Leites, porque de no conocerlo o de solo conocerlo de nombre, una noche, sin preámbulos y sin presentaciones mediantes, nos pusimos a conversar mientras compartimos una cerveza en alguna noctámbula reunión de las cuales solíamos ser habitués o partícipes necesarios. Claro que la naturalidad de ese encuentro no fue mérito de quien escribe esta nota, Fede tiene esa suave tonada made in Entre Ríos y una charla tan fresca como graciosa con la cual logra una empatía inmediata.

NOFORMA COVER

Luego de tocar un tiempo en vivo con su proyecto Rolex, en 2013 mientras pasaba uno días en New York se embarcó en lo sería su primer disco Ataud Ataud, un disco pop experimental donde el oyente desprevenido puede llegar a sentirse intimidado por lo extremo de la propuesta.

“Ataud Ataud es un disco revulsivo: allí usé caprichosamente las ideas de deseo y muerte como norte y cuando componía priorizaba los sonidos filosos y estridentes. Es gestual y virulento, y simboliza el fin de la era de piscis. Tiene espíritu pop punk. Es un disco que me costó bastante hacer en vivo porque es muy denso. Ataud Ataud es un cadáver tornasolado de algún suicida que se aburrió del juego de la vida”, así sin vueltas describe Fede a su primer trabajo solista.

Desde muy pequeño Fede Leites supo que era un cantor, que había venido a este mundo a cantar, estaba seguro en ese entonces y su canto poderoso lo refleja hoy en cada tonada, en cada frase. Aunque sus puntos en común entre el presente y su infancia no se detienen ahí.

“Mi primer recuerdo musical relevante es cantándole a dios de muy chico (no pertenezco a ningún credo, pero siempre tuve conexión directa con la espiritualidad”, confiesa, y de alguna manera esto hace que muchas cuestiones que uno intuye cuando escucha su segundo álbum No forma comiencen a develarse. Entre rasgueos folklóricos y ambientes ensoñados, la voz de Fede Leites se erige como la de un extraño predicador litoraleño; hasta casi puedo verlo, con los brazos abiertos, mirando al cielo, entonando plegarias con las piernas sumergidas en un bañado rodeado de camalotes.

Observaciones complejas sobre objetos simples como un foco de luz en una casilla o la basura que adorna el paisaje suburbano se vuelven algo bello y expresionista logrando activar el botón de la emoción en quien recibe el mensaje. No sé si el efecto es espontáneo o premeditado, cualquiera de las opciones son a favor del artista. Como en aquella primera conversación que tuvimos alguna noche hace mucho, Fede Leites logra con la canciones de “No Forma” generar un grado de empatía y calidez inmediato.

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