El magnetismo de un show de El mató a un policía motorizado

El viernes pasado Rosario tuvo nuevamente la posibilidad de presenciar una fecha especial con El mató a un policía motorizado como protagonista. La cita tuvo lugar en el Teatro Vorterix; en esta ocasión la banda presentó “El Tesoro”, la trilogía de canciones adelanto del nuevo disco “La síntesis O’Konor“, el cual esperamos expectantes su salida en el mes de junio.

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Foto: Giulia Antonelli

Los encargados de abrir la noche fueron los rebautizados Coya, (ex- Caperucita Coya) luego de algunos cambios en su formación original. La banda de Capital se encargó de recargar de energía a la multitud que comenzaba a agruparse en el recinto a través de guitarras stoner y una batería detonante. El setlist transcurrió entremezclando temas de su disco Sendero de Sombras con algunos inéditos que seguramente pronto saldrán a la luz.

DSC_0123Foto: Giulia Antonelli

Tras finalizar el show enérgico de Coya, Matilda fue la encargada de hacer entrar en calor la pista a través de sus raíces arraigadas en el estilo electropop, siendo una de las bandas más representativas de la escena rosarina que es fiel a sus orígenes, pero que a su vez tiene la capacidad de reinventarse con el paso del tiempo, gracias al profesionalismo y la experiencia de sus integrantes Juan Manuel Godoy e Ignacio Molinos. Con una lista enfocada en canciones de sus álbumes más recientes, en especial de su último trabajo “El río y su continuidad”, el dúo demostró -como es habitual- una performance prolija de sonidos orgánicos, en temas como el homónimo de la placa y A las canciones de amor, denotando el talento de un dúo que ya lleva quince años de vida y se mantiene vigente. Para los más fieles seguidores también estuvieron presentes los clásicos Amor Natural, La prueba y el error y Cuerpo y Energía, finalizando la presentación con Encandilados, otro de sus puntos más fuertes de su último trabajo.

DSC_0148Foto: Giulia Antonelli

Luego de unas cálidas palabras de agradecimiento por parte de Juan Manuel, la espera por los platenses de El mató se hacía cada vez menor. Es sabido que cada visita a la ciudad para los rosarinos es una celebración que nadie quiere perderse, y esta no fue la excepción. El teatro estaba colmado, y eufórico hasta que los comandados por Santiago Motorizado hicieron su aparición en el escenario. Las luces se encendieron y comenzó a sonar Madre, uno de los lados b de El Tesoro. A partir de ese momento todo fue una combinación de luces y sonidos cósmicos compactados en una nebulosa atrapante de veinticinco temas que recorrieron la extensa carrera de una de las bandas argentinas referentes de los últimos tiempos. El show se dividió en dos partes, la primera fue protagonista por la presencia de sus temas más recientes de la trilogía el “Tesoro” y el anterior EP “Violencia”, con joyas instrumentales como Rucho y Postales Negras, que funcionaron como pulmones para los más fanáticos que en ningún momento dejaron de cantar y gritar con todas sus fuerzas las letras cotidianas y a la vez llenas de sentimiento, con las que se representan miles de jóvenes. El clima no podía ser mejor la multitud coreaba canciones como Mujeres bellas y fuertes y Amigo piedra con una pasión sobrehumana, los sonidos envolventes de El fuego que hemos construido y Nuevos discos crearon una atmósfera épica que se mantendría durante todo el show. Después de un reducido intervalo, la banda volvió al ruedo con El Magnetismo, tema que hasta hace poco tiempo era el encargado de abrir el show, aunque es claro que no ha perdido importancia a pesar del cambio de orden. Clásicos como Navidad en los santos y Yoni B tuvieron su lugar en el segmento más enérgico de la noche, en el momento donde varios ya empezaban a percibir que el final estaba cada vez más cerca, por lo que cada canción se vivía como si fuera la última con una energía descomunal. La tríada conformada por Mi próximo movimiento, Chica rutera y Sábado fue la encargada de cerrar una noche excepcional, un lujo, de esos que vale la pena no perderse.

DSC_0223Foto: Giulia Antonelli

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