Charlamos con Ignacio Molinos sobre los 10 años y el final de Soy Mutante

Darle punto final a un proyecto que te da muchas satisfacciones no es tarea sencilla, pero crecer también se trata de eso, poder ir capitulando periodos, y como dice Javiera Mena “pasar al siguiente nivel”. Ignacio Molinos el cuerpo y el bocho en acción detrás del sello Soy Mutante, tras 10 de actividad y cuarenta disco editados, a decidido que el festejo y el final de esta romántica empresa deben congraciarse en el que será el último aniversario de un proyecto editorial de vital trascendencia para la vida cultural de nuestra ciudad. Los festejos serán esta noche en el marco de los sideshows del festival Otro Río, denominados La otra orilla, donde podremos disfrutar de los recitales de Compressor, Tensión, Di Giovannis, Makaria y Rosedal.

La cita se pospuso debido al asueto decretado por la municipalidad de Rosario con motivo de los atentandos en Nueva York y se reprogramará en breve en el Galpón de la Música (Estevez Boero 980).

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Foto: Tam Naymark

Aprovechando tan importante ocasión entrevistamos a Ignacio Molinos quien muy amablemente respondió nuestro cuestionario.

JMG: ¿Por qué se termina Soy Mutante?

IM: 10 años es un montón de tiempo, cuando empecé con el sello la “escena” era distinta, las redes también eran distintas y con el tiempo me he ido desactualizando con la comunicación y demás. Por otro lado también veo al sello como un proceso que tenía mucho que ver con la formación, empezó con las ganas de aprender a hacer discos y en algún punto ese ciclo se terminó porque ahora mi actividad principal es hacer discos para bandas que exceden los límites estéticos que me había impuesto para Soy Mutante. El proyecto siempre fue muy personal, asi que también lo es la decisión de que se termine.

JMG: ¿Qué balance haces de estos 10 años del sello?

IM: Veo muy positivo lo que dejó el sello, un catálogo de 40 discos, renombre a nivel nacional y en el exterior también. Creo que muchos discos que se hicieron para el sello son fundamentales para el género y también para la escena de la ciudad. ´Siempre pienso que se podría haber hecho más, pero siempre se trabajó al límite de las capacidades. Yo aprendí mucho, hacer discos es un ejercicio y tener más de 40 hechos te dá espalda. Hoy puedo tener otra perspectiva, por la experiencia, digo, para encarar algún nuevo proyecto editorial

JMG: ¿Si tuvieras que aconsejar a alguien que está comenzando con un sello que le dirías?

IM: Que es muy importante la comunicación de lo que se hace. Como Soy Mutante se encargaba básicamente del proceso de produccion y grabacion, creíamos que una vez terminado el material se terminaba el trabajo y en realidad ahí empezaba, después había que difundir el material y eso siempre fue una pata floja. Me gusta la experiencia de los sellos cooperativos donde varias personas ocupan distintos lugares, creo que es esencial que en un equipo de trabajo de un sello haya gente que sepa comunicar.

JMG: ¿Qué percibís a futuro con respecto a las bandas y sellos autogestivos? ¿Qué cosas crees que deberían transformarse o cambiar para que la escena pueda llegar a más gente?

IM: Respecto a los sellos, supongo que cada vez más van a tener que ir definiendo su campo de acción; si es en la producción, en la fabricación, en la gestión de derechos y distribucion, si es una especie de management o quizás si son todas juntas. Creo que hay varios espacios vacíos que son los que pueden ocupar los sellos, el tema del publishing y gestión de derechos es algo de lo que se sabe bastante poco, el tema de vender contenido a compañías o producir para medios de comunicacion tambien puede ser un lugar que ocupen los sellos para encontrarle una vuelta económica y atractiva para que los músicos tengan ganas de trabajar con un sello.

Para que la escena llegue a más gente creo que habría que ser muy atento, cuidadosos con los lugares, los horarios, con la música que se produce, de qué modo, hay que desterrar del todo la arrogancia heredada del género “rock”, la del músico en un pedestal. Las cosas nuevas que más se despegan de esos estereotipos son las que veo que tienen más aceptación, el crecimiento del hip hop, o del trap, y cómo se relaciona con lo audiovisual y las redes es admirable, llevan el DIY a otro nivel. Insisto con el tema de la comunicación, hay que estar atentos a lo que se comunica no solo en las redes sociales, hay que salir un poco más a la calle a pegar carteles y esas cosas. Me niego a pensar que a nadie le interesa la producción músical, creo que hay mucha gente que ni siquiera se entera de lo que está sucediendo a nivel musical porque no hay punto de conexión. Las redes sociales nos hacen pensar que estamos comunicados y estamos en una isla con 50 personas más.

JMG: ¿Cuáles son tus planes a partir de ahora musicalmente hablando?

IM: Por lo pronto tengo muchos discos por terminar en el estudio, para lo que queda del año son como 8 proyectos. Me quiero liberar un poco de responsabilidades para poder ponerme a hacer música yo, que al estar trabajando tanto siempre se va postergando. De la mano de esto también viene el cierre del sello, tengo mas ganas de hacer música que de andar haciendo gestión.

Estamos trabajando también mucho en hacer un disco nuevo de Matilda en el que me gustaría dar un salto en la calidad del audio y tocar aun más en vivo. Tengo una idea medio vaga de encarar un nuevo proyecto editorial el año próximo pero aun no me pude poner a encontrarle forma.

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